martes, 11 de julio de 2023

Edificio Fontán

 Para saber más, podéis visitar el Edificio Fontán.


Actividades

1. Busca el resto de partes de la Carta Geográfica de Galicia y ordénalas correctamente.

            


                    














2. Una vez tengas el mapa completado, localiza el lugar en el que vives.

3. Averigua qué línea de ferrocarril ayudó a diseñar Fontán, basándose en su mapa. Indica entre qué poblaciones se desplazaba.

4. Haz una presentación de diapositivas en la que recojas la información más relevante. Tiene que ser sencilla, visual, con imágenes y comprensible por todos y todas.


Carta Geográfica de Galicia

El geográfo Domingo Fontán entregó más de 20 años de su vida a realizar una obra adelantada a su tiempo: la Carta Geométrica de Galicia; un mapa que retrata el territorio con un rigor que, en muchos lugares, no se consiguió superar hasta que el ser humano pudo enviar satélites al espacio. Y este gallego lo logró en 1834.

"Toda nación civilizada que desea la prosperidad de su país debe tener a la vista un diseño exacto de este",  Fontán quiso dotar a su tierra, Galicia, del rostro que ayudaría a entenderla (y entenderse) mejor.

Un palomar del Pazo de Sobrecarreira fue el campo de pruebas donde empezó todo. En este lugar, situado cerca de la ciudad de A Coruña, el geógrafo comenzó a trazar ángulos con sus aparatos y su plancheta, y a anotar los accidentes geográficos que veía en el horizonte para luego calcular sus distancias.

Gracias a los viajes por Europa de su compañero, se hizo con algunas de las herramientas cartográficas más precisas y modernas de aquel momento. También se fijó en las obras de los geógrafos de referencia en el continente. Utilizó el sistema métrico decimal.

No obstante, tenía que buscar un punto de partida para ubicar aquellas medidas en un determinado punto de la Tierra. Y Fontán escogió un lugar simbólico, que además quedaba a sólo unos pasos de su casa en la rúa do Vilar de Santiago: la Berenguela, la torre del reloj de la Catedral, sería la primera estación desde dónde mediría el resto de la Carta Geométrica de Galicia.

Pero faltaba otra pata importante: una recta con una medida exacta, que fuese el primer lado de los múltiples triángulos con los que iba a construir el mapa. Lograr esto en Galicia, un territorio ondulado, escarpado y con pocas llanuras, era complicado. Pero consiguió trazar esta línea al norte de la ciudad de Santiago, entre Boisaca y Formarís.

Domingo Fontán decidió dividir Galicia en dos partes, la oriental y la occidental. Comenzó por el oeste, y pocos años después se centró en terminar la parte este, para la que trazó otra recta en O Corgo, cerca de Lugo. 

Era un trabajo que requería una enorme precisión, correcciones constantes y que, sobre todo, obligaba a recorrer palmo a palmo el terreno para no dejar ningún detalle al azar.

Así, Fontán y sus ayudantes ocasionales se subían a lo alto de las montañas, de los campanarios de las iglesias, anotaban los ríos, los puentes, las posadas, las ferias, las herrerías, los monasterios... Más de 27.000 kilómetros cuadrados que el geógrafo pisó casi metro a metro. Cada estación era un vértice para trazar una nueva rama de triángulos, y era también un nuevo trazo para conocer mejor Galicia. Todo quedó registrado en la Carta.

Todos los días, al nivel del mar, en Noia, un compañero calculaba la presión y la temperatura; y mientras, el geógrafo hacía los mismos cálculos en la estación donde estuviera situado. De esta manera, se podía calcular la altura de los vértices en los que se encontraba Domingo, lo que hacía el mapa aún más exacto.

Cuando terminó de recorrer Galicia, Fontán tuvo que afrontar la siguiente fase del proyecto: poner sobre el papel los miles de anotaciones que había hecho durante años aunque fue un proceso lento.



Edificio Fontán

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